martes, 14 de agosto de 2018

Santo toda una leyenda de la lucha libre

Ahora que acabó el Mundial, al fin, Chicuelo, puedes sentarte a escribir sobre el más grande y hermoso deporte que la humanidad ha dado: la lucha libre.

Ese no es un deporte, idiota, me dirán, es más bien una actividad teatrera, qué vergüenza que ya siendo tan grande sigas creyendo en eso.

Es mi eterna alma de niño, ustedes disculparán.

Allá por 2007 llegó a esta fea ciudad Axel, el nieto del Santo, y con él otros luchadores como Rayman, el nieto del Rayo de Jalisco, la Parquita, Espectrito, Lápida y Vangellys. Todo para conmemorar el fallecimiento, en 2006, de otro grande, Daniel García Arteaga, también conocido como Huracán Ramírez.

Entonces, como no podía ser de otra manera, fui con mi difunto papá a ver al nieto de la Leyenda. De la Gran Leyenda de la lucha mundial, conocido desde que nació como Rodolfo Guzmán Huerta, y más tarde, cuando ya me subía al cuadrilátero, joven Chicuelo, como el Santo, el Hombre de Plata, el Enmascarado más grande que ha dado este feo mundo. Y qué lindo era ir los domingos con mi papá al cine México a ver sus películas, a verme luchar contra las mujeres vampiro o contra los hombres lobo, y cuán falsas nos parecen ahora esas interpretaciones y endebles los argumentos y ni qué se diga de la escenografía y los efectos especiales.

Qué divertido y qué emocionante y ante todo qué gratificante era salir del México y llegar a tu casa, Chicuelo, y contarle a mi mamá de qué iba la película de ese domingo, cómo eran las momias o cómo las mujeres vampiro, y mi mamá enojándose con mi papá: para qué le haces ver esas películas a la wawa, ahora no va a poder dormir.

La cosa es que el lugar para el reencuentro con la Leyenda de Plata era en el Coliseo Cerrado. Las casi cuatro horas de espera no importaron. Gracias a esa espera pude conocer a personajes extraños, estimado Santo, y a otros que (uno dice) cómo no ser ellos, cómo no cambiarse para ser esas otras personas tan afortunadas. Los personajes extraños en la fila era las revendedoras que se metían y uno al gritarle ¡coladora!, al tiro te mostraban la Gillette lista para ser usada, ¡cuál coladora, so cojudo! Y por el otro lado de la categoría de personas extrañas estaba la señora que, a mi lado, empezó a abrirme conversación: que estaba muy emocionada por ver al nieto del Santo, sí señora, cómo no, porque ella, cuando era más joven, había visto al padre, allá en 1969, cuando vino junto al Huracán Ramírez y cuando ayudó con una función más para recabar fondos para la tragedia de Viloco.

Y entonces la magia, Florecita Rockera, entonces la magia, pá: la señora sacando de una bolsa de mercado un aguayo, y del aguayo una bolsa de plástico y de la bolsa de plástico la máscara Plateada. Me voy a desmayar, pá, te juro que casi me desmayo, como si fuera de nuevo el chiquillo de diez años yendo al México, cuando se apagaban las luces, piensas, como cuando aparecían las letras chillonas anunciando el título de la película.

¿La señora quería verme la cara?, ¿intentaría venderte la máscara después, Chicuelo? No, nada de eso, antes muerta que deshacerme de esta mascarita, joven, recuerdo es. ¿Por qué la juventud de ahora es tan platista?

La máscara Plateada estaba vieja. Estaba vieja no por el uso sino por el tiempo, como los tenis que uno adora y que se niega a deshacerse, por más que la familia le diga ¿no te da vergüenza andar con eso?
Ella, la señora que me acusaba de platista, estaba emocionadísima, tanto o más que vos, Chicuelo, y el Santo diciéndome: eso aún me arranca lágrimas, joven Chicuelo, que la gente lo quiera a uno así después de tantos años de muerto no tiene precio, ahí uno se da cuenta, cabrón, que uno hizo cosas buenas en la vida. Escríbase eso en su notita, si me hace favor.

La señora tenía en sus manos algo que cualquier niño habría querido conservar, que cualquier fan de las luchitas habría dado su vida por tener en casa. Y ahí me contó que ella era hija de uno de los organizadores de esa tan ilustre visita, que como agradecimiento por tan buenos tratos el mismísimo Santo le había regalado la Plateada a su papacito, y el Santo casi llorando: me acuerdo de ese señor, un panzón de bigotazos, preocupado todo el tiempo por los mexicanos, que si la altura no les estaba afectando, que si el frío los iba a dejar entrenar con calma, que qué desgracia lo del Tigre, ¿han visto en el periódico cómo se ha muerto casi todo el Strongest?

Ese día que les digo fue inolvidable no sólo por la señora a la que envidio hasta ahora, no sólo porque volví a ser un chiquillo que iba al México con su papá, sino también porque ahí, frente a nosotros, con su casi metro ochenta de altura, estaba Axel, mi descendiente directo, Chicuelo, hasta un caballero de la fila de adelante se dio cuenta y dijo: es idéntico a su abuelo, yo lo he visto el sesenta y nueve.

Hay niñitos desubicados que quieren ser como Messi o como el tal Mbappé; sí, e imagino que eso está bien, pero yo quería ser como el Santo, Florecita Rockera, y pelear contra los rudos, ganarles y quitarles máscaras y cabelleras, y perder la primera caída y ganar después las dos siguientes, y que me sacaran sangre y que si alguno quería quitarme la máscara, sin haberla apostado, defenderme como si quisieran arrebatarme mi biblioteca. Y el Santo diciendo: porque la máscara y la cabellera en las luchas, anote, es tan sagrada como la mamacita de uno. Escríbase eso también, joven Chicuelo.

Ser como el Santo, pá, volar por los aires y hacerle un torniquete al Conde de Villa Victoria en la función por la tragedia de Viloco, y ser el penúltimo en salir de una lucha en jaula.

Ser niño de nuevo, y soñar con ser como el Santo, que está acá a mi lado, llorando de tanta emoción porque la gente todavía lo recuerda con cariño, y sobre todo con agradecimiento, pá, y el Santo diciéndome: porque eso es impagable, joven, porque cuando uno está muerto eso vale más que toda la fortuna del mundo.

Página Siete

domingo, 5 de agosto de 2018

Cholitas luchadoras cautivan turistas en un salón de fiestas de El Alto

El hotel Cholet Havana se encuentra en la ciudad de EL Alto. Rompe moldes tradicionales de un hotel común. Los anfitriones ofrecen un recorrido y dan información sobre el ambiente del hotel y la zona donde está emplazada. Informan sobre la cultura andina (fiestas y danzas tradicionales) y ofrecen un espectáculo de cholitas luchadoras para los turistas extranjeros.

Urgente


domingo, 8 de julio de 2018

Ninja boliviano, el "mago de máscaras" en el periódico El Alteño

La nota periodística del Ninja Boliviano, mago de máscaras salió publicado el domingo 8 de julio en el periódico El Alteño.




Cholitas se agarran a puñetes en el hotel Havana de El Alto

El Alto, 8 de julio.- Desde el ingreso al inmueble los visitantes viven un mundo mágico. Les reciben con cohetillos al estilo preste, les ofrecen un paseo por el salón de eventos y bailes, aprenden de la cultura, costumbres y de la gastronomía andina. Y cuando los turistas extranjeros aún asimilan el derroche de colores e información sobre los ancestros, reciben la explican del porqué el lugar donde están se llama Cholet.

Así es la bienvenida que da a los turistas extranjeros en el hotel Cholet Havana que se encuentra instalado en la zona 16 de Julio. Los propietarios quieren que los visitantes vivan y sientan en carne propia la identidad andina.

Con la experiencia de la administración hotelera en el municipio de Coroico, la familia Condori apostó por El Alto bajo la lógica de que no existen ofertas particulares en esta urbe. Por eso se lanzaron con esta propuesta.

La idea nace como una alternativa frente al modelo administrativo tradicional del servicio hotelero por uno participativo. En el hotel Cholet Havana no existe una línea de recepción; por el contrario, se rompen moldes. Los anfitriones les ofrecen un recorrido y les dan información sobre los ambiente del hotel y la zona dndonde está emplazada la cultura andina (fiestas y danzas tradicionales)y otros aspectos de El Alto. Todo ello como si fueran amigos, como si fueran compadres.

“Los turistas están hartos de lo mismo, lo tradicional. Ellos quieren compartir experiencias y eso es lo que les brindamos. Hemos ido mejorando las condiciones del edificio”, explicó Roy Manuel Condori, Gerente Propietario.

El edificio comenzó a funcionar como hotel en marzo, en cuatro meses albergó a más de 500 extranjeros de diferentes nacionalidades: franceses, alemanes, árabes e ingleses a quienes les pareció muy interesante el hotel.

El cholet tiene cinco pisos, su fachada andina fue pintada con verde y negro, muy llamativos a los ojos de los turistas. Su salón de fiestas es el mejor de El Alto, ha sido decorado con diseños, figuras geométricas, columnas y arcos de color naranja y amarillo.

Tiene 12 habitaciones tapizadas con aguayo. En el interior muestran diseños de cuadros de la artista paceña Sofía Monrroy quien tuvo la idea de pintar cuadros en aguayos con diferentes temáticas, como La Cholita en el Teleférico, Los yatiris, Las Cholitas luchadoras y danzas folclóricas. En cuanto a la gastronomía, cómo no, es andina, por lo que el chairo, el plato paceño, el pesq’e y el charquecan son los platos favoritos.

Para elevar al máximo la adrenalina de los turistas, el hotel Cholet Havana tiene en su programación semanal la presentación de las cholitas luchadoras. En medio del salón del hotel se instala una tarima y alrededor de 200 turistas se convierten en espectadores y a veces hasta son protagonistas de la lucha libre, pues son zarandeados por las luchadoras más rudas.

“Los turistas vienen encantadísimos, hay una repercusión económica grande que se genera en la zona porque vienen más de 200 turistas los días jueves, vienen por el teleférico, compran cosas de las zonas de barrio”, dijo Condori.

Seguirán haciendo más eventos de diferente índole para atraer al turista, a través de acuerdos con diferentes empresas turísticas, instituciones, agencias de viajes y empresas privadas para un mejor servicio. El servicio que brindan logró una buena calificación entre la hotelería de La Paz.

El nombre nació por un amigo cubano que decía que la Havana era lo mejor del mundo, hoy es un modelo mágico en El Alto.

//Urgentebo

jueves, 5 de julio de 2018

Ninja boliviano, más de 15 años confeccionando máscaras

La Paz, 5 julio.- La máscara es la esencia de un luchador, sirve para cuidar la identidad de un personaje encima del cuadrilátero. Emert Cori, conocido en el mundo de la lucha libre como Ninja Boliviano, no solamente domina el cuadrilátero con sus espectaculares llaves y caídas pues hace más de 15 años atrás se ha convertido en confeccionista y diseñador de máscaras de luchadores bolivianos.

Este joven luchador hizo máscaras para Histeria, Míster Veneno, Súper Muñeco, Caballero Tigre, Kunfu boliviano y Sombra Vengadora Padre, ha elaborado 300 máscaras aproximadamente. Utiliza una máquina de coser y mucha imaginación, también ha confeccionado mallas, capas, buzos, muñequeras, manoplas, poleras, canilleras y rodilleras.

Hasta el momento su mayor logro fue haber confeccionado máscaras para México de Blue Demon, Doctor Wagner, El Místico, Santo, Tinieblas y Mil Máscaras.

“En la lucha libre la máscara se ha convertido en señal de identidad, en promesa de amenaza y en protectora del rostro cotidiano, empodera al luchador, le permite una transfiguración heroica y trasciende valores predominantes encima del ring”, explica Ninja Boliviano.

Con un semblante lloroso agradece a Sombra Vengadora Padre por haberle formado como luchador profesional. Las primeras máscaras que ha elaborado fueron de Black Panter y Águila Tapatía en la década de los noventa.

Historia de la lucha libre

Para el Ninja Boliviano el “Santo”, es el luchador enmascarado de origen mexicano con mayor influencia en toda la historia luchística por su participación en el séptimo arte, derrotar villanos en películas de antaño marcaron la vida de cientos de cinéfilos de Mexico y Bolivia.

En reiteradas oportunidades se ha visto desafíos máscara contra cabellera, según el Ninja Boliviano la pérdida de la máscara (que un rival se la quite a otro) significa el retiro definitivo del luchador, en pocas palabras la muerte total del personaje que quedará registrada en la memoria de cada uno de los amantes de la lucha libre.

“En nuestros días no hay mayor tragedia que perder la máscara, por eso son contadas las ocasiones en que los luchadores con mayor tradición la exponen y normalmente se hace desafíos sangrientos contra sus más acérrimos rivales”, puntualizó.

Profesor de lucha libre

Actualmente, Ninja Boliviano impulsa una escuela de lucha libre en el gimnasio Sparta ubicado en la avenida Buenos Aires, esquina Villamil de Rada, frente al mercado Hinojosa. Tiene 17 alumnos registrados, cuentan con personal capacitado para el adecuado aprendizaje del deporte espectáculo de la lucha libre, al margen del Ninja también instruyen el entrenamiento Comando Zabala, Histeria y Míster Atlas. Su principal objetivo formar peleadores de las nuevas generaciones.

Las personas interesadas en adquirir una máscara de lucha libre y entrenar lucha grecoromana pueden contactarse vía WhatsApp y llamadas al 725 25 0 27.

AM/EABOLIVIA.COM




El Magnífico devela su vida

La mayor apuesta que puede hacer un contrincante de lucha libre es poner en la línea de fuego su máscara o su cabellera. Estos enfrentamientos generan mayor expectativa en el público y son las peleas centrales en el cuadrilátero dominguero en el Multifuncional de la Ceja de El Alto. Mario Parisaca, conocido también como El Magnífico, lucha desde hace más de dos décadas y ha hecho que un par de contrincantes pierdan su preciado cabello.

De lunes a sábado, su oficio es diseñar y confeccionar todo tipo de atuendos en su taller Sastrería Parisaca Fashion, en el barrio de Los Pinos. Comenzó con este oficio cuando aún estudiaba para salir bachiller. Todos los días caminaba desde la zona de La Portada (norte de la ciudad) hasta Sopocachi para aprender a remendar, zurcir y modificar prendas. Su sueldo era de 5 bolivianos a la semana, monto que luego fue creciendo paralelamente con su experiencia con la aguja y las tijeras.

Cuando se sintió listo, abrió su primer taller. Y tras este logro decidió cumplir aquel sueño que tenía desde niño: coser su propio traje de lucha libre. Y es que Mario creció admirando a figuras como Tataque y Sombra Vengadora, en su pueblo natal, Puerto Acosta. Cuando se trasladó a La Paz, al fin pudo verlos luchar en el cuadrilátero del Olimpic Ring en San Pedro y en el exzoológico.

La llamada a este deporte le llegó a sus 24 años. Le dijeron que ya había pasado su tiempo, que era muy viejo, pero inspirado por las trayectorias de los grandes de esta afición, no se dio por vencido. Durante dos años solo entrenó, luego dio exhibiciones gratuitas y cuando su nivel mejoró, comenzó a cobrar por cada enfrentamiento. Su primer traje era rojo con negro y lo diseñó y confeccionó él mismo, a excepción de las botas. Se inspiró para el atuendo en luchadores mexicanos clásicos como El Santo o Blue Demon.

Majoto Morimitsu, El príncipe de Tokio, fue uno de sus instructores. Junto a él entrenó, tres veces a la semana, un grupo de jóvenes apasionados por la lucha que hizo giras por todo el país. “En una oportunidad en la que visitamos Huanuni (Oruro) me enfrenté a tres oponentes diferentes, porque éramos pocos y teníamos que completar cinco peleas. Volví feliz, pero muy lastimado a La Paz”, narra entre risas.

Durante ocho años, desde 2000 hasta 2008, Mario peleó cada fin de semana en espectáculos que tenían muy buen nivel, junto a las recientemente aparecidas cholitas cachascanistas. Los shows más gustados enfrentaban siempre a un rudo y a un técnico, oponiendo técnica y acrobacia contra fuerza, astucia y trampa.

“Los luchadores pueden ser rudos o técnicos. Un buen rudo tiene que hacerse odiar: mientras más lo silbe el público, mejor. Como no son tan ágiles como los técnicos, utilizan palos, sillas, focos alógenos o cualquier otra cosa para golpear. También dan golpes bajos. Mientras que los técnicos tienen que jugar limpio, hacen piruetas y saltos. Así, cuando se enfrentan, hacen un buen espectáculo”.

El objetivo de la lucha es entretener al público. Por eso los desafíos le dan más emoción. Cuando dos contrincantes se transforman en rivales, apuestan su identidad como luchadores, que está representada en la máscara o en la cabellera —aunque también puede ser un duelo de máscara contra máscara, por ejemplo—. Si gana el de la máscara, un peluquero entrará al cuadrilátero al final de la pelea para dejar el cuero cabelludo del perdedor al descubierto. Y si gana este último, desenmascarará a su rival frente a todos.

En casos excepcionales, el público puede perdonar al perdedor si considera que la pelea se ha ganado injustamente. “La gente a veces no acepta que se gane con mucha trampa, así que apoya al perdedor, hasta que el otro lo deje con su máscara o su cabello sin cortar”, explica el luchador.

Mario es técnico, pero también pelea como rudo cuando la situación lo amerita. En esos casos, es necesario que cambie de nombre y traje para que la gente no se confunda. Como rudo es conocido como La Calaca y tiene un traje negro que simula los huesos de un esqueleto.

Todo por el espectáculo

Quienes practican la lucha corren muchos riesgos. Para muchos espectadores, los objetos que utilizan están construidos para no lastimar o la pelea está coreografiada, pero El Magnífico asegura que no hay nada de eso. Durante una pelea, la adrenalina impide que los luchadores sientan el dolor de sus heridas en toda su magnitud, pero una vez que su efecto pasa llegan las consecuencias.

Parisaca se ha dislocado diferentes dedos de la mano, una rodilla, la mandíbula y el hombro, que es su lesión más seria. Durante mucho tiempo el único tratamiento al que pudo recurrir, como muchos de sus compañeros, fue al que ofrecen los curanderos naturistas. Después de mucho tiempo se organizaron y accedieron a un seguro de salud que les permitía recibir atención médica en caso de que sus heridas fueran graves.

Elena es la esposa de Mario, y si bien solía disfrutar de los espectáculos domingueros con él, ahora está más preocupada por su salud y le pide que deje el ring.

El tiempo ha marcado su paso. Con 46 años, y más de dos décadas en diferentes cuadriláteros, Mario ha dejado atrás su primer traje rojo y cosió otro, uno más cómodo, que luce los colores de su equipo de fútbol, The Strongest. Tiene cuatro hijos —Gilda, Edson, Lilian y Yuri— y la pasión luchadora se ha transmitido a la siguiente generación. Edson, de 19 años, comenzó a luchar a sus 15 bajo el pseudónimo de El Magnífico Junior. Es técnico al igual que su padre y solo intentó luchar de rudo una vez, aunque el joven comenta que no le fue nada bien en ese rol.

“Edson pelea, pero como se fue un año al cuartel y ahora va a entrar a la universidad, ya no tiene tanto tiempo. El pequeño, Yuri, ha peleado unas cuatro veces, vestido de Chucky (el muñeco diabólico), pero ya no va más porque después quiere lanzarse de los pupitres en el colegio”, dice el papá.

Si bien el sastre aún continúa subiendo al ring del Multifuncional de la Ceja de El Alto, va cada vez menos. Han aparecido diversos grupos y solo hay un lugar apto para estos enfrentamientos, por lo que tienen que turnarse. “Algunos no hacen buena lucha, ponen jóvenes aficionados que solo han entrenado un par de meses. Esto es porque a ellos se les puede pagar menos, y como son nuevos, se conforman”.

Todos los días, Mario sale de su casa en El Alto y llega a la sastrería. Este trabajo le ha permitido mantener a sus cuatro hijos y darles una profesión —Gilda estudia Odontología y Edson entrará a Medicina. Coser fue el camino a una vida próspera y también lo ayudó a cumplir su sueño: transformarse en El Magnífico y escuchar desde el ring el apoyo del público, que aún le pide que se levante y siga peleando.

La Razón

viernes, 1 de junio de 2018

Ninja Boliviano, 23 años en la lucha libre

Conoce al luchador Ninja Boliviano, 23 años en la lucha libre, agradecer al periódico Alarma (2012).


domingo, 11 de marzo de 2018

Luchador sastre en el periódico La Razón

Conoce al luchador sastre Mario Parisaca en la edición de este domingo 11 de marzo junto a La Razón.



jueves, 8 de marzo de 2018

Escuela de lucha libre en el periódico El Alteño

La nota de la escuela de lucha libre en el gimnasio "Sparta" salió publicado el pasado domingo 4 de marzo en el periódico El Alteño.



domingo, 4 de marzo de 2018

Presentan libro de la “Historia de la Lucha Libre en Bolivia”

La Paz, 4 de marzo.- “Historia de la Lucha Libre en Bolivia” es el título del libro presentado por el profesor de 85 años y fanático de ese deporte de contacto, René Rabaza Macuaga, quien hace un compendio en base a cuatro generaciones de cachascanistas.

Rabaza lleva la lucha libre en su sangre, recuerda emocionado haber trabajado en este ambiente armando cuadriláteros, clocando tablones y cuerdas todos los domingos en el coliseo de la calle Ballivián, allá por la década de los años 50s.

El experimentado hombre recuerda que llegó a pelear en el bando de los técnicos bajo el pseudónimo de “Zorro”, pero sin utilizar ninguna máscara.

Rabaza proviene de una familia de nueve hermanos, pero es el único que ha practicado la lucha libre y recuerda que desde sus 14 años asistía a los eventos de lucha greco romana.

“El destino me ha otorgado la felicidad y el orgullo de ser protagonista de este deporte espectáculo y también pertenecer a los verdaderos pioneros de la lucha libre en La Paz”, afirma el autor, quien se declara ser uno de los últimos sobrevivientes de la primera generación de luchadores, pues casi todos ya fallecieron.

René Rabaza Macuaga nació en Ayata, provincia Muñecas del departamento de La Paz el 15 de enero de 1934, profesor de inglés y francés, creador de juegos didácticos y textos escolares. Trabajó durante 24 años en el colegio nacional “Nocturno Ayacucho”.

CUATRO GENERACIONES DE LUCHADORES

Para Rabaza, el 90 por ciento de los luchadores de la primera generación fueron paceños, iniciaban sus espectáculos en el “Luna Park”, coliseo improvisado para las presentaciones de boxeo, ubicado en la calle Ballivián, hoy edificio de la Renta. Era un terreno que tenia la forma de un bañador gigante, el ring fue levantado con troncos, cuerdas de construcción, machimbre y una simple lona para las caídas.

Los primeros peleadores que se presentaron ahí fueron de origen peruano como Oso Siberiano, Ángel Negro, Olson, Sansón y Muralla, que pesaban por encima de los 80 kilos.

La segunda generación se caracterizó por la fundación de gimnasios modernos, convirtiéndose en el principal semillero de luchadores jóvenes, dotados de grandes músculos apropiados para este deporte de contacto.

Entre esa generación surge como revelación Míster Atlas (hoy con 74 años), quien desde muy pequeño fue alumno destacado en Educación Física, especialista en acrobacia, barras y argollas; posteriormente, a los 16 años, fue contratado por los propietarios del circo “Hermanos Morales” como trapecista.

La tercera generación se catalogó como lucha libre profesional pues surgen pequeños coliseos privados para la competencia de los peleadores que a su vez, conforman agrupaciones con el propósito de realizar contratos en El Alto y las entonces 14 provincias del departamento de La Paz. Destacan Halcón Dorado, Comando Zabala, Aquaman, Karateca, Perro Aguayo y Cobra, entre otros.

La cuarta generación se distingue aún por la exitosa aparición de las cholitas luchadoras. Carmen Rosa, Julia, Remedios, Elizabeth, Ángela y Dulce Rosa, son algunas peleadoras que a trenzazos pudieron llegar al programa de Cristina Saralegui en la televisión de Estados Unidos. Cientos de reporteros realizaron documentales de las cholitas en diversos idiomas.

SU OPINIÓN ACERCA DE OTROS LUCHADORES

Míster Atlas: Admirable por representar a los luchadores bolivianos en México y Centroamérica.

Walter Tataque Quisbert: No hace espectáculo, como luchador muy pobre.

Carmen Rosa: Ha tenido una época muy exitosa pero actualmente ha dejado de pelear.

Rey Mysterio: Muy valiente y ágil por llevar la lucha libre mexicana a los Estados Unidos.

Fuente: Visor Bolivia/Alberto Medrano

lunes, 26 de febrero de 2018

Escuela de lucha libre del gimnasio Sparta tiene como instructor al Ninja Boliviano

La Paz, 26 de feb.- La escuela de lucha libre del gimnasio Sparta tiene como instructor al legendario Ninja Boliviano, fue fundada en junio de 2005 empezando con 10 alumnos y hasta la fecha ha logrado formar a 25 peleadores.

La escuela del Ninja Boliviano se quiere constituir en el principal semillero de luchadores profesionales de Bolivia a partir de la ciudad de El Alto.

Actualmente, los atletas entrenan tres veces por semana en el gimnasio Sparta ubicado en la avenida Buenos Aires, esquina Villamil de Rada, frente al mercado Hinojosa. Tienen 17 alumnos registrados, cuentan con personal capacitado para el adecuado aprendizaje del arte de la lucha libre, al margen del Ninja también instruyen el entrenamiento Comando Zabala, Míster Atlas, y Zorro. Su principal objetivo formar peleadores de las nuevas generaciones.

“La escuela de lucha libre surge a la cabeza de mi persona, Comando e Histeria, pretendemos crear nuevos peleadores de lucha olímpica y lucha libre, queremos incentivar el deporte amateur y disciplinas de contacto”, explicó el Ninja.

Para Comando Zabala “muchos de los movimientos en la lucha libre pueden causar lesiones si no se los hace bien. Aunque es algo normal un poco de dolor, al igual que todo deporte de contacto, las llaves del cangrejo, suplex, holandesa, llave del Santo son complicadas de realizar para un principiante, pero en la escuela de la lucha libre vamos a enseñarles paso a paso”.

Ninja Boliviano

Empezó a luchar desde sus 15 años, sus primeros personajes fueron Black Panter, Águila Tapatía, tuvo que revelarse ante su madre, pues, su progenitora no le daba autorización para que luchara. Se declara fiel admirador del Santo mexicano.

Hace 17 años viene entrenando a las nuevas generaciones de la lucha libre. Su rival más exigente fue Histeria; sueña algún día enfrentarse encima del ring contra el mexicano Rey Mysterio. Durante la década de los 90s brilló en Lucha de Campeones, Titanes del Ring y Estrellas del Ring. Sus momentos ingratos fueron cuando los hermanos tétricos Fito y Fiño Jordy le rompieron una silla plástica en la cabeza y lo dejaron hospitalizado tres años.

El gimnasio Sparta tiene la promoción “dos por uno” para todas las disciplinas y las personas interesadas en ingresar al fascinante mundo de la lucha libre pueden contactarse vía WhatsApp y llamadas al 72525027.

Fuente: Visor Bolivia/Alberto Medrano


domingo, 11 de febrero de 2018

Las cholitas se ganan el cariño de la gente

Con polleras de múltiples colores, las "cholitas" luchadoras, como se conoce a las indígenas aymaras paceñas que practican lucha libre, mostraron sus habilidades para el combate en un cuadrilátero. Compartimos algunas imágenes que despertaron la euforia de más de uno de los asistentes al espectáculo realizado en La Paz.

Los Tiempos


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